Empezar el día sin demasiada prisa
El sobresalto matutino marca el ritmo del resto del día. Si te despiertas apenas 15 minutos antes de lo habitual, tendrás un margen invaluable. Ese tiempo extra te permite preparar el desayuno con calma, disfrutar tu café o chocolate caliente sin quemarte la lengua, y prepararte mentalmente antes de salir a enfrentarte al transporte público.